En mi caso se rompió la confianza para siempre y aunque compartimos una casa, unos hijos y unos nietos nunca más se restablece la confianza.
Vivi un engaño muy fuerte pues fue con su secretaria en mi misma casa y en el mismo negocio.
Le debía mucho a este hombre, quien me había adoptado un hijo y con quien tuve dos hijos más.
Desde el día que supe de su infidelidad me marché de nuestro cuarto matrimonial y me refugié en el cuarto de mi hija, hasta el sol de hoy. Descubrí su infedelidad 10 años tarde y ya ellos tenían un hijo en común.
Hemos estado casados por 50 años y nunca más hemos tenido ninguna intimidad. Vivo muy feliz con él y mi hijo menor y desde entonces hago lo que me venga en gana. Me retiré a los 62 años y comencé mi vida espiritual y no me importa ni me arrepiento de la desicion que tomè. Hasta para ayudarme a cruzar una calle debe pedirme permiso antes.
Tengo un chofer que me lleva a donde tengo que ir y hago lo que debo hacer cada día.
Con la muerte de mi hija ha sido muy importante tener un lugar seguro para cuidar los nietos y créanme que tomé la mejor decisión entre las opciones que tenía delante cuando me enteré de la realidad.